Salvador González Briceño*
Del 2 al 4 de mayo la Ciudad de México es escenario del Foro Social Mundial Temático, cuyo eje central es “Desde los pueblos, otras salidas a la crisis global son posibles”. Los y las activistas sociales de México y de distintas partes del mundo debaten durante tres días las alternativas a las políticas neoliberales que surgen desde los pueblos, enfatizando en la necesidad de un nuevo modelo de vida para la humanidad. Desde el Distrito Federal escribe el
periodista Salvador González Briceño]
“A veces sentimos que lo que hacemos es tan solo una gota en el mar, pero el mar sería menos si le faltara una gota”: Madre Teresa de Calcuta (1910-1997).
Salvador González Briceño*
Fuente: ALAI AMLATINA
Las sociedades en el mundo están cansadas del modelo de desarrollo depredador del capitalismo globalizador. Sí. Y no es sólo un síntoma de las personas que habitan en las ciudades perdidas de cualquier país en desarrollo, porque lo padecen en carne propia todos los días. No.
También es parte de aquellas personas que incluso tienen otro nivel de vida y habitan en las grandes ciudades, pero igualmente están percibiendo en su vida cotidiana los males en que está degenerando el capitalismo global.
Y los efectos de la descomposición están a ojos vistos por todas partes. Porque la polaridad entre riqueza y pobreza ha alcanzado niveles tales que el mismo capital acumulado ya no tiene frente a sí muchas opciones.
O mejor dicho, ha entrado en un callejón sin salida. Porque el capital está para crecer sin importar que en su proceso arrastre tras de sí,incluso, al mismo planeta. Y al parecer, el mundo de la riqueza ya entró
en un ciclo perverso de autodestrucción. La fuga de petróleo en el Golfo de México se encamina hacia una catástrofe de enormes dimensiones y elevadísimos costos para el planeta. Tiende a ser un desastre mundial, de alcance mucho mayor que una “catástrofe nacional”, como la ha clasificado Estados Unidos.
Es decir, que el uso y el abuso de los recursos naturales han alcanzado ya un grado de límite extremo. Eso en lo que corresponde al capital destructivo y rapaz, el de los procesos industriales. Pero el capital
especulativo, el capital financiero que se mueve entre las bolsas del mundo, tampoco encuentra opciones ya. Y la mejor prueba es que en EU la crisis del capital financiero no tiene salidas. Y no las tiene porque
las busca afuera, y no adentro del mismo sistema. Quiere el sacrificio de otros, no autoflagelarse.
Es por eso el tiempo pertinente para que las sociedades aceleren sus procesos de compartir experiencias para la autoayuda, para salir del hoyo al que las ha encaminado el capitalismo globalizador sin otro remedio que la depredación natural y el exterminio de la raza humana. La fuerza de la sociedad es incalculable. Y queriendo, u obligada por la necesidad, la sociedad puede mover el mundo. Salir de la crisis como lo hizo la sociedad argentina en los años aciagos de la debacle de 1995.
Pero, en general, la sociedad en muchas partes del mundo cuenta con experiencias alternativas al desarrollo del capital, porque como dicta un refrán de algunas comunidades indígenas de México, zapatistas claro: “otro mundo es posible”. Y llegó el tiempo de echar a andar todas las experiencias (entre todos) como sociedad-mundo. Para eso antes hay que compartirlas primero, y darlas a conocer. Todas las que ya existen, para sopesar en dónde se pueden instrumentar.
Ayer comenzó en el Zócalo de la Ciudad de México el Foro Social Mundial(FSM) ahora “México 2010”. La duración será de tres días. Y es un foro para compartir. El zócalo de la capital del país, se abre ahora como el espacio óptimo en donde las organizaciones sociales, movimientos y colectivos de la sociedad civil estarán aterrizando el viejo sueño del
esfuerzo para sumar experiencias que permitan, por qué no, construir una alternativa nacional. Es la suma de los esfuerzos con otros países para construir las alternativas al neoliberalismo de la globalización.
Promover e impulsar la participación colectiva, social y comunitaria, donde la propia comunidad encuentra soluciones a los problemas que le plantea el sistema del capital neoliberal, y la necesidad incesante de
compartir esas experiencias, es lo que hace enriquecedor este tipo de eventos. Más tratándose de un foro como el FSM, que ha alcanzado un elevado prestigio desde que surgió en junio de 2000, entre la propia
sociedad civil mundial.
Lo anterior, pese al cuestionamiento de los detractores en el sentido que (especialmente el que se realiza cada año de modo alterno al Foro Económico Mundial de Davos que reúne a la crema y nata de los hombres de negocios del mundo, y ocurre en Porto Alegre, Brasil, bajo los auspicios del gobierno de ese país latinoamericano), el foro es pagado por las mismas empresas multinacionales responsables o activos principales de la tan cuestionada globalización.
Pero no importa. El caso es que el FSM va más allá de la catarsis que muchos le ven a estos encuentros. Porque sirven para lavar las conciencias de los depredadores. Y las manifestaciones como tales
minimizan las presiones en su contra. No lo creo así. Porque encuentros como el FSM socializa las experiencias y comparte los esfuerzos, incluso
de las comunidades. Porque aquí los participantes, actores todos, expresan sus vivencias y muestran la madera de la que está hecha el hombre de carne y hueso que sirve para mucho más que carne de cañón o para ser exprimida en los procesos de producción industrial.
Porque la sociedad tiene necesidad de participar y ser tomada en cuenta. Quiere encontrar las soluciones que el capital depredador no le proporciona. Ni en los países desarrollados, como tampoco en los de desarrollo medio o “en vías de desarrollo”.
(*) el sociólogo mexicano que en los últimos años
de su vida se ha inclinado por la búsqueda de alternativas al neoliberalismo, dijo ayer en el foro central que las opciones existen.
Sólo hay que socializarlas y quitarse algunos tabúes (no con esas palabras). “El capital no tiene solución a la crisis”. Al contrario, va por la destrucción de la tierra. El hábitat del ser humano. Por eso planteó que el derrumbe del capitalismo es inminente, “por la pura
lógica de la acumulación”.
Fecha de Publicación:03/05/2010
segunda-feira, 3 de maio de 2010
(Brasil - Meios de Comunicação) - Vem aí o Centro de Estudos da Mídia Alternativa Barão de Itararé
A mídia alternativa e o Barão de Itararé
Nova entidade que será dia 14 de maio, às 19 horas, no auditório do Sindicato dos Engenheiros de São Paulo (Rua Genebra, 25, próximo à Câmara Municipal de São Paulo), reúne seu conselho jornalistas progressistas e lutadores sociais. Tem como objetivos principais contribuir na luta pela democratização da comunicação, fortalecer a mídia alternativa e comunitária, promover estudos sobre a estratégica frente midiática e investir na formação dos novos comunicadores.
Fonte: Blog do Altamiro Borges
O nome “Barão de Itararé” é uma justa homenagem ao jornalista Aparício Torelli (1895-1971), considerado um dos criadores da imprensa alternativa no país e o “pai do humorismo brasileiro”, segundo a biografia elaborada pelo filósofo Leandro Konder. Criador dos jornais “A Manha” e “Almanhaque”, ele ironizou as elites, criticou a exploração e enfrentou os governos autoritários. Preso várias vezes, nunca perdeu o seu humor. Itararé é o nome da batalha que não houve entre a oligarquia cafeeira e as forças vitoriosas da Revolução de 1930.
Frasista genial, ele cunhou várias pérolas. Cansado de apanhar da polícia secreta do Estado Novo, colocou na porta do seu escritório uma placa com a hoje famosa frase “entre sem bater”. Político sagaz, ele percebeu a guinada nacionalista de Getúlio Vargas e respondeu aos críticos udenistas: “Não é triste mudar de idéias; triste é não ter idéias para mudar”. Militante do Partido Comunista do Brasil (PCB), Apparício foi eleito vereador pelo Rio de Janeiro em 1946 com o lema “mais leite, mais água e menos água no leite” – denunciando fraudes da indústria leiteira.
Crítico ácido dos jornais golpistas
Seu mandato foi combativo e irreverente. Segundo o então senador Luiz Carlos Prestes, “o Barão não só fez a Câmara rir, como as lavadeiras e os trabalhadores. As favelas suspendiam as novelas para ouvir as sessões que eram transmitidas pela rádio”. Teve o seu mandato cassado juntamente com a cassação do registro do PCB, em 1947, e declarou solenemente: “Saio da vida pública para entrar na privada”. Seu jornal, A Manha, foi novamente empastelado e, com dificuldades financeiras, ele escreveu: “Devo tanto que, se eu chamar alguém de ‘meu bem’, o banco toma”. Passou a colaborar com o jornal getulista A Última Hora e lançou ainda mais dois Almanhaque.
Diante da grave crise política que resultou no suicídio de Getúlio Vargas, em 1954, afirmou: “Há qualquer coisa no ar, além dos aviões de carreira”. Barão de Itararé denunciou as manipulações da imprensa, foi um crítico ácido dos jornais golpistas de Assis Chateaubriand e Carlos Lacerda e um entusiasta do jornalismo alternativo. Após o golpe militar de 1964, ele passou por inúmeras privações. Faleceu em 27 de novembro de 1971. Em sua lápide poderia estar inscrita uma de suas frases prediletas. “Nunca desista de seu sonho. Se acabou numa padaria, procure em outra”.
Entidade ampla e plural
A criação da nova entidade, que atuará em parceria com várias outras que já priorizam a luta pela democratização da comunicação, empolgou jornalistas e lutadores sociais. Entre outros, integram seu conselho os jornalistas Luis Nassif, Leandro Fortes, Luiz Carlos Azenha, Maria Inês Nassif, Rodrigo Vianna, Beto Almeida, Gilberto Maringoni; os professores Venício A. de Lima, Marcos Dantas, Dênis de Moraes, Laurindo Lalo Leal Filho, Gilson Caroni, Igor Fuser, Sérgio Amadeu.
Visando fortalecer a mídia alternativa já existente, também participam os responsáveis de vários veículos progressistas – Breno Altman (Opera Mundi), Carlos Lopes (Hora do Povo), Ermanno Allegri (Adital), Wagner Nabuco (Caros Amigos), Joaquim Palhares (Carta Maior), Eduardo Guimarães (Cidadania), Renato Rovai (Fórum), Nilton Viana (Brasil de Fato), Paulo Salvador (Revista do Brasil), Oswaldo Colibri (Rádio Brasil Atual), José Reinaldo Carvalho (Vermelho).
O conselho reúne ainda lideranças dos movimentos sociais, dirigentes de entidades vinculadas à comunicação pública e comunitária – Edivaldo Farias (Abccom), Regina Lima (Abepec), José Sóter (Abraço), Orlando Guilhon (Arpub) – e integrantes de instituições engajadas na luta pela democratização da mídia – João Brant (Intervozes), João Franzin (Agência Sindical), Sérgio Gomes (Oboré), Vito Giannotti (NPC), Rita Freire (Ciranda).
Seminário "A mídia e as eleições de 2010"
O lançamento do Centro de Estudos da Mídia Alternativa “Barão de Itararé” se dará durante a realização do seminário nacional “A mídia e as eleições de 2010”. As inscrições para o evento se encerram em 12 de maio e custam R$ 20,00. As vagas são limitadas. Os interessados devem entrar em contato com Danielli Penha pelo telefone (11) 3054-1829 ou pelo endereço eletrônico britarare@gmail.com. Abaixo a programação:
Dia 14 de maio, sexta-feira, às 18h30
A cobertura jornalística da sucessão presidencial
- Maria Inês Nassif – Jornal Valor Econômico;
- Leandro Fortes – Revista CartaCapital;
- Paulo Henrique Amorim – Sítio Conserva Afiada;
- Altamiro Borges – Portal Vermelho;
Dia 14 de maio, sexta-feira, às 21 horas.
Coquetel de lançamento do Centro de Estudos da Mídia Alternativa Barão de Itararé.
Local: Auditório do Sindicato dos Engenheiros de São Paulo (Rua Genebra, 25)
Dia 15 de maio, sábado, 9 horas:
Plataforma democrática para a comunicação.
- Marcos Dantas – professor da Universidade Federal do Rio de Janeiro;
- Luiza Erundina – deputada federal do PSB-SP;
- Manuela D’Ávila – deputada federal do PCdoB-RS;
- Igor Felippe – assessoria de imprensa do MST;
Dia 15 de maio, 14 horas:
Políticas públicas para democratização da comunicação.
- Ottoni Fernandes – secretário executivo da Secom;
- Regina Lima (Abepec) – presidente da Abepec;
- Jandira Feghali – ex-secretária de Cultura do Rio de Janeiro;
- José Soter (Abraço) – coordenador nacional da Abraço.
Dia 15 de maio, 17 horas:
Lançamento do livro “Vozes em cena – Análise das estratégias discursivas da mídia sobre os escândalos políticos”, de Regina Lima.
- Local: Salão nobre da Câmara Municipal de São Paulo (Viaduto Maria Paula).
Data de Publicação: 3 de maio de 2010
Nova entidade que será dia 14 de maio, às 19 horas, no auditório do Sindicato dos Engenheiros de São Paulo (Rua Genebra, 25, próximo à Câmara Municipal de São Paulo), reúne seu conselho jornalistas progressistas e lutadores sociais. Tem como objetivos principais contribuir na luta pela democratização da comunicação, fortalecer a mídia alternativa e comunitária, promover estudos sobre a estratégica frente midiática e investir na formação dos novos comunicadores.
Fonte: Blog do Altamiro Borges
O nome “Barão de Itararé” é uma justa homenagem ao jornalista Aparício Torelli (1895-1971), considerado um dos criadores da imprensa alternativa no país e o “pai do humorismo brasileiro”, segundo a biografia elaborada pelo filósofo Leandro Konder. Criador dos jornais “A Manha” e “Almanhaque”, ele ironizou as elites, criticou a exploração e enfrentou os governos autoritários. Preso várias vezes, nunca perdeu o seu humor. Itararé é o nome da batalha que não houve entre a oligarquia cafeeira e as forças vitoriosas da Revolução de 1930.
Frasista genial, ele cunhou várias pérolas. Cansado de apanhar da polícia secreta do Estado Novo, colocou na porta do seu escritório uma placa com a hoje famosa frase “entre sem bater”. Político sagaz, ele percebeu a guinada nacionalista de Getúlio Vargas e respondeu aos críticos udenistas: “Não é triste mudar de idéias; triste é não ter idéias para mudar”. Militante do Partido Comunista do Brasil (PCB), Apparício foi eleito vereador pelo Rio de Janeiro em 1946 com o lema “mais leite, mais água e menos água no leite” – denunciando fraudes da indústria leiteira.
Crítico ácido dos jornais golpistas
Seu mandato foi combativo e irreverente. Segundo o então senador Luiz Carlos Prestes, “o Barão não só fez a Câmara rir, como as lavadeiras e os trabalhadores. As favelas suspendiam as novelas para ouvir as sessões que eram transmitidas pela rádio”. Teve o seu mandato cassado juntamente com a cassação do registro do PCB, em 1947, e declarou solenemente: “Saio da vida pública para entrar na privada”. Seu jornal, A Manha, foi novamente empastelado e, com dificuldades financeiras, ele escreveu: “Devo tanto que, se eu chamar alguém de ‘meu bem’, o banco toma”. Passou a colaborar com o jornal getulista A Última Hora e lançou ainda mais dois Almanhaque.
Diante da grave crise política que resultou no suicídio de Getúlio Vargas, em 1954, afirmou: “Há qualquer coisa no ar, além dos aviões de carreira”. Barão de Itararé denunciou as manipulações da imprensa, foi um crítico ácido dos jornais golpistas de Assis Chateaubriand e Carlos Lacerda e um entusiasta do jornalismo alternativo. Após o golpe militar de 1964, ele passou por inúmeras privações. Faleceu em 27 de novembro de 1971. Em sua lápide poderia estar inscrita uma de suas frases prediletas. “Nunca desista de seu sonho. Se acabou numa padaria, procure em outra”.
Entidade ampla e plural
A criação da nova entidade, que atuará em parceria com várias outras que já priorizam a luta pela democratização da comunicação, empolgou jornalistas e lutadores sociais. Entre outros, integram seu conselho os jornalistas Luis Nassif, Leandro Fortes, Luiz Carlos Azenha, Maria Inês Nassif, Rodrigo Vianna, Beto Almeida, Gilberto Maringoni; os professores Venício A. de Lima, Marcos Dantas, Dênis de Moraes, Laurindo Lalo Leal Filho, Gilson Caroni, Igor Fuser, Sérgio Amadeu.
Visando fortalecer a mídia alternativa já existente, também participam os responsáveis de vários veículos progressistas – Breno Altman (Opera Mundi), Carlos Lopes (Hora do Povo), Ermanno Allegri (Adital), Wagner Nabuco (Caros Amigos), Joaquim Palhares (Carta Maior), Eduardo Guimarães (Cidadania), Renato Rovai (Fórum), Nilton Viana (Brasil de Fato), Paulo Salvador (Revista do Brasil), Oswaldo Colibri (Rádio Brasil Atual), José Reinaldo Carvalho (Vermelho).
O conselho reúne ainda lideranças dos movimentos sociais, dirigentes de entidades vinculadas à comunicação pública e comunitária – Edivaldo Farias (Abccom), Regina Lima (Abepec), José Sóter (Abraço), Orlando Guilhon (Arpub) – e integrantes de instituições engajadas na luta pela democratização da mídia – João Brant (Intervozes), João Franzin (Agência Sindical), Sérgio Gomes (Oboré), Vito Giannotti (NPC), Rita Freire (Ciranda).
Seminário "A mídia e as eleições de 2010"
O lançamento do Centro de Estudos da Mídia Alternativa “Barão de Itararé” se dará durante a realização do seminário nacional “A mídia e as eleições de 2010”. As inscrições para o evento se encerram em 12 de maio e custam R$ 20,00. As vagas são limitadas. Os interessados devem entrar em contato com Danielli Penha pelo telefone (11) 3054-1829 ou pelo endereço eletrônico britarare@gmail.com. Abaixo a programação:
Dia 14 de maio, sexta-feira, às 18h30
A cobertura jornalística da sucessão presidencial
- Maria Inês Nassif – Jornal Valor Econômico;
- Leandro Fortes – Revista CartaCapital;
- Paulo Henrique Amorim – Sítio Conserva Afiada;
- Altamiro Borges – Portal Vermelho;
Dia 14 de maio, sexta-feira, às 21 horas.
Coquetel de lançamento do Centro de Estudos da Mídia Alternativa Barão de Itararé.
Local: Auditório do Sindicato dos Engenheiros de São Paulo (Rua Genebra, 25)
Dia 15 de maio, sábado, 9 horas:
Plataforma democrática para a comunicação.
- Marcos Dantas – professor da Universidade Federal do Rio de Janeiro;
- Luiza Erundina – deputada federal do PSB-SP;
- Manuela D’Ávila – deputada federal do PCdoB-RS;
- Igor Felippe – assessoria de imprensa do MST;
Dia 15 de maio, 14 horas:
Políticas públicas para democratização da comunicação.
- Ottoni Fernandes – secretário executivo da Secom;
- Regina Lima (Abepec) – presidente da Abepec;
- Jandira Feghali – ex-secretária de Cultura do Rio de Janeiro;
- José Soter (Abraço) – coordenador nacional da Abraço.
Dia 15 de maio, 17 horas:
Lançamento do livro “Vozes em cena – Análise das estratégias discursivas da mídia sobre os escândalos políticos”, de Regina Lima.
- Local: Salão nobre da Câmara Municipal de São Paulo (Viaduto Maria Paula).
Data de Publicação: 3 de maio de 2010
(Vietnã - História) - My Lai, o massacre que marcou a guerra d0 Vietnã
Segunda reportagem de Breno Altman sobre o Vietnã, 35 anos depois do fim da intervenção estadunidense
Fonte: Opera Mundi:
O vilarejo de Son Ly, na província de Quang Ngai, na região central do Vietnã, é de difícil acesso. Poucos turistas incluem esse povoado em seus planos de viagem. Quem vem para essa zona do país prefere os belos resorts de Da Nang, com seus campos de golfe, ou a bela cidade de Hoi An, declarada patrimônio histórico pela Unesco.
A estrada estreita e pedregosa que parte de Da Nang é percorrida por poucos estrangeiros. Possivelmente apenas por aqueles que resolveram prestar uma homenagem ou simplesmente conhecer o cenário de um dos mais bárbaros crimes de guerra.
A cidade de Son Ly é dividida em diversas aldeias. Uma delas atende pelo nome de My Lai. Ali, no dia 16 de março de 1968, tropas norte-americanas mataram entre 347 (versão do agressor) e 504 civis desarmados (segundo o cálculo vietnamita). A maioria era de velhos, mulheres e crianças. Não foram bombas ou mísseis sem rumo. A chacina foi realizada com fuzis e metralhadoras. A sangue frio. Olho no olho.
Atualmente, no lugar do massacre, fica o Memorial a My Lai. Além de um museu com fotos e imagens, os escombros da aldeia foram reconstruidos para que o visitante saiba onde está pisando. Pode-se ver as choupanas queimadas. As pisadas dos soldados norte-americanos e dos pequenos vietnamitas no cimento. Os animais mortos. As habitações simples em que os camponeses viviam.
Uma estátua de concreto homenageia os caídos. Um mural semelhante ao quadro Guernica, de Pablo Picasso, faz pensar como My Lai foi uma atrocidade parecida com a do bombardeio nazi-fascista sobre a cidade espanhola, durante a Guerra Civil entre 1936-1939.
A operação, conduzida pela Companhia Charlie, célula da 23ª Divisão de Infantaria dos EUA, foi planejada para responder aos ataques e baixas sofridos pelos norte-americanos dois meses antes, durante a chamada Ofensiva do Tet (o ano novo vietnamita). Seu serviço de inteligência tinha identicado que o 48º Batalhão da Frente Nacional de Libertação, atuante na província, teria encontrado refúgio nas aldeias de Son Ly.
A ordem do coronel Oran K. Henderson, comandante do 11º Brigada de Infantaria, foi expressa: “Entrem agressivamente. Encontrem o inimigo e o destruam.” O tenente-coronel Frank A. Barker repassou a ordem ao 1º Batalhão, ao qual se subordinava a Companhia Charlie, determinando que as casas dos moradores fossem queimadas, seus estoques de comida e poços d’água destruídos, seu rebanho aniquilado.
Coube ao capitão Ernest Medina, chefe da Companhia, dar o comando final, atendendo seus superiores. Seu raciocínio foi de uma terrível simplicidade: “Todos os habitantes das aldeias saem para o mercado às 7h. Quem não tiver saído é vietcong escondido e deve ser liquidado.” Um de seus subordinados perguntou se sua ordem incluía idosos, mulheres e crianças. Medina repetiu sua ordem anterior.
Essas declarações constam do procresso que investigou o que ocorreu em My Lai. A Companhia Charlie entrou em Son Ly apoiada por uma pequena artilheria e alguns helicópteros. O primeiro pelotão, liderado pelo segundo-tenente William Calley, determinou a seus homens que atirassem contra tudo que se mexesse. Começava a chacina de My Lai.
Outros dois pelotões se juntaram ao massacre. Além de My Lai, também a aldeia vizinha de My Khe foi atacada. Um piloto de helicóptero, Hugh Thompson, viu parte da chacina quando sobrevoava o local. Corpos de mulheres e crianças estavam no solo, alguns ainda com vida. Nenhum combatente inimigo.
Pousou sua aeronave e pediu a um dos soldados, David Mitchell, sargento do primeiro pelotão, que o ajudasse a retirar os feridos da fossa na qual estavam jogadas. A resposta foi que ele o ajudaria a “mandá-los para o inferno”. Chocado, Thompson procurou Calley. Foi rechaçado pelo tenente, que dizia aos gritos estar cumprindo ordens.
O piloto resolveu levantar vôo, não sabia o que fazer. Foi a principal testemunha contra os responsáveis diretos pela chacina.
Um fotógrafo do próprio exército dos Estados Unidos, Ronald L. Haeberle, tirou as fotos que chocariam o mundo. Depois de passar para a reserva, vendeu os negativos para um pequeno jornal de Cleveland, Estado de Ohio, chamado The Plain Dealer, que as publicou em novembro de 1969. No mês seguinte a revista Life reproduziria as fotos.
O primeiro relatório sobre My Lai noticiava a morte de 128 guerrilheiros vietnamitas e 22 civis durante ”combate feroz”. Os oficiais encarregados da ação foram cumprimentados pelo general William C. Westermoreland.
O massacre só não foi varrido para debaixo do tapete porque um soldado da Companhia Charlie, Ron Ridenhour, que não participou da operação, escreveu uma carta ao presidente da República e membros do Parlamento norte-americano.
Um ano depois do genocídio, uma investigação foi aberta. O exército tentou esconder o quanto pode os acontecimentos de My Lai. Mas o escândalo veio a público e foi determinante para a escalada da mobilização contra a guerra. Além das crescentes perdas humanas, que abalavam a sociedade norte-americana, tinha ido para o fundo do poça a credibilidade dos senhores das armas.
Vários oficiais foram processados. Mas apenas William Calley foi condenado. Saiu da corte marcial com uma sentença de prisão perpétua. No dia seguinte à condeção, o presidente Richard Nixon determinou que cumprisse sua pena em prisão domiciliar, dentro do Forte Benning, enquanto corresse sua apelação. A sentença original foi comutada para 20 anos, depois para dez.
Mas Calley cumpriria pouco mais de três por sua participação em My Lai.
Fonte: Opera Mundi:
O vilarejo de Son Ly, na província de Quang Ngai, na região central do Vietnã, é de difícil acesso. Poucos turistas incluem esse povoado em seus planos de viagem. Quem vem para essa zona do país prefere os belos resorts de Da Nang, com seus campos de golfe, ou a bela cidade de Hoi An, declarada patrimônio histórico pela Unesco.
A estrada estreita e pedregosa que parte de Da Nang é percorrida por poucos estrangeiros. Possivelmente apenas por aqueles que resolveram prestar uma homenagem ou simplesmente conhecer o cenário de um dos mais bárbaros crimes de guerra.
A cidade de Son Ly é dividida em diversas aldeias. Uma delas atende pelo nome de My Lai. Ali, no dia 16 de março de 1968, tropas norte-americanas mataram entre 347 (versão do agressor) e 504 civis desarmados (segundo o cálculo vietnamita). A maioria era de velhos, mulheres e crianças. Não foram bombas ou mísseis sem rumo. A chacina foi realizada com fuzis e metralhadoras. A sangue frio. Olho no olho.
Atualmente, no lugar do massacre, fica o Memorial a My Lai. Além de um museu com fotos e imagens, os escombros da aldeia foram reconstruidos para que o visitante saiba onde está pisando. Pode-se ver as choupanas queimadas. As pisadas dos soldados norte-americanos e dos pequenos vietnamitas no cimento. Os animais mortos. As habitações simples em que os camponeses viviam.
Uma estátua de concreto homenageia os caídos. Um mural semelhante ao quadro Guernica, de Pablo Picasso, faz pensar como My Lai foi uma atrocidade parecida com a do bombardeio nazi-fascista sobre a cidade espanhola, durante a Guerra Civil entre 1936-1939.
A operação, conduzida pela Companhia Charlie, célula da 23ª Divisão de Infantaria dos EUA, foi planejada para responder aos ataques e baixas sofridos pelos norte-americanos dois meses antes, durante a chamada Ofensiva do Tet (o ano novo vietnamita). Seu serviço de inteligência tinha identicado que o 48º Batalhão da Frente Nacional de Libertação, atuante na província, teria encontrado refúgio nas aldeias de Son Ly.
A ordem do coronel Oran K. Henderson, comandante do 11º Brigada de Infantaria, foi expressa: “Entrem agressivamente. Encontrem o inimigo e o destruam.” O tenente-coronel Frank A. Barker repassou a ordem ao 1º Batalhão, ao qual se subordinava a Companhia Charlie, determinando que as casas dos moradores fossem queimadas, seus estoques de comida e poços d’água destruídos, seu rebanho aniquilado.
Coube ao capitão Ernest Medina, chefe da Companhia, dar o comando final, atendendo seus superiores. Seu raciocínio foi de uma terrível simplicidade: “Todos os habitantes das aldeias saem para o mercado às 7h. Quem não tiver saído é vietcong escondido e deve ser liquidado.” Um de seus subordinados perguntou se sua ordem incluía idosos, mulheres e crianças. Medina repetiu sua ordem anterior.
Essas declarações constam do procresso que investigou o que ocorreu em My Lai. A Companhia Charlie entrou em Son Ly apoiada por uma pequena artilheria e alguns helicópteros. O primeiro pelotão, liderado pelo segundo-tenente William Calley, determinou a seus homens que atirassem contra tudo que se mexesse. Começava a chacina de My Lai.
Outros dois pelotões se juntaram ao massacre. Além de My Lai, também a aldeia vizinha de My Khe foi atacada. Um piloto de helicóptero, Hugh Thompson, viu parte da chacina quando sobrevoava o local. Corpos de mulheres e crianças estavam no solo, alguns ainda com vida. Nenhum combatente inimigo.
Pousou sua aeronave e pediu a um dos soldados, David Mitchell, sargento do primeiro pelotão, que o ajudasse a retirar os feridos da fossa na qual estavam jogadas. A resposta foi que ele o ajudaria a “mandá-los para o inferno”. Chocado, Thompson procurou Calley. Foi rechaçado pelo tenente, que dizia aos gritos estar cumprindo ordens.
O piloto resolveu levantar vôo, não sabia o que fazer. Foi a principal testemunha contra os responsáveis diretos pela chacina.
Um fotógrafo do próprio exército dos Estados Unidos, Ronald L. Haeberle, tirou as fotos que chocariam o mundo. Depois de passar para a reserva, vendeu os negativos para um pequeno jornal de Cleveland, Estado de Ohio, chamado The Plain Dealer, que as publicou em novembro de 1969. No mês seguinte a revista Life reproduziria as fotos.
O primeiro relatório sobre My Lai noticiava a morte de 128 guerrilheiros vietnamitas e 22 civis durante ”combate feroz”. Os oficiais encarregados da ação foram cumprimentados pelo general William C. Westermoreland.
O massacre só não foi varrido para debaixo do tapete porque um soldado da Companhia Charlie, Ron Ridenhour, que não participou da operação, escreveu uma carta ao presidente da República e membros do Parlamento norte-americano.
Um ano depois do genocídio, uma investigação foi aberta. O exército tentou esconder o quanto pode os acontecimentos de My Lai. Mas o escândalo veio a público e foi determinante para a escalada da mobilização contra a guerra. Além das crescentes perdas humanas, que abalavam a sociedade norte-americana, tinha ido para o fundo do poça a credibilidade dos senhores das armas.
Vários oficiais foram processados. Mas apenas William Calley foi condenado. Saiu da corte marcial com uma sentença de prisão perpétua. No dia seguinte à condeção, o presidente Richard Nixon determinou que cumprisse sua pena em prisão domiciliar, dentro do Forte Benning, enquanto corresse sua apelação. A sentença original foi comutada para 20 anos, depois para dez.
Mas Calley cumpriria pouco mais de três por sua participação em My Lai.
(Brasil - Dida do Trabalhador) - O sistema nos tira tudo
Jornalista fica indignada com o fato do Dia do Trabalhador ter virado Dia do Trabalho na informação de jornalistas e reivindica a correção dadata
Elaine Tavares
Acompanhei estupefata a cobertura dos jornais de televisão sobre o dia primeiro de maio. Raríssimos jornalistas usaram a expressão “dia do trabalhador”. Para todo mundo, o histórico primeiro de maio, data que celebra a luta dos trabalhadores, decidida na Internacional Socialista em 20 de junho de 1889, em Paris, virou “Dia do Trabalho”.
Você aí que está lendo esse texto pode perguntar. Mas e daí? O que muda? E eu digo, muda tudo! O dia do trabalhador é uma invenção dos trabalhadores, coisa criada em meio às lembranças recentes dos conflitos em Chicago, em 1886, quando milhares de trabalhadores saíram às ruas lutando por 8 horas de jornada. Foi por desejo dos trabalhadores que esta data passou a ser um dia de referência de lutas, de combates, de batalhas por vida digna e contra o capitalismo predador, que destrói o homem e a natureza.
Pois o sistema capitalista, de um jeito ladino, foi realizando a transformação. De dia do trabalhador passou a ser dia do trabalho. E o que é o trabalho? O que suscita? Nada de lutas, nada de combates contra o capital, nada de conflitos de classe. Nada. É só um ato criador. O dia do trabalhador transformado em dia do trabalho esteriliza a gênese desta idéia que era de luta contra a opressão dos patrões.. Dia do Trabalho é uma composição de classe, onde patrão e trabalhador se irmanam, afinal, os dois “trabalham”.
Mas, na verdade, na relação capital x trabalho, é o trabalhador o explorado, o que garante mais-valia ao patrão, o que garante o lucro, no mais das vezes exacerbado. E esta relação não é pacífica, é conflituosa, agônica.
Por isso causa profunda revolta ver os jornalistas, que deveriam ser os que informam com clareza os fatos, reproduzindo estas mentiras, estas armadilhas forjadas pelo sistema que oprime e destrói. Esse povo deveria estudar mais.
Reivindico a volta do dia do trabalhador, dia de luta, de combate. Dia de lembrar os tantos homens e mulheres que tombaram na batalha por uma vida plena. Dia de celebrar a capacidade de luta de todos aqueles que ainda estão amarrados a roda da mó do capital. Dia primeiro de maio é dia do trabalhador, esse ser que, prisioneiro de um sistema em que para que um viva o outro tenha de morrer, resiste e insiste na transformação. Ainda há trabalhadores em luta por aqui, sim senhor.
(*) jornalista de Santa Catarina do Luta Fenaj
Data de Publicação: 03.05.2010
Elaine Tavares
Acompanhei estupefata a cobertura dos jornais de televisão sobre o dia primeiro de maio. Raríssimos jornalistas usaram a expressão “dia do trabalhador”. Para todo mundo, o histórico primeiro de maio, data que celebra a luta dos trabalhadores, decidida na Internacional Socialista em 20 de junho de 1889, em Paris, virou “Dia do Trabalho”.
Você aí que está lendo esse texto pode perguntar. Mas e daí? O que muda? E eu digo, muda tudo! O dia do trabalhador é uma invenção dos trabalhadores, coisa criada em meio às lembranças recentes dos conflitos em Chicago, em 1886, quando milhares de trabalhadores saíram às ruas lutando por 8 horas de jornada. Foi por desejo dos trabalhadores que esta data passou a ser um dia de referência de lutas, de combates, de batalhas por vida digna e contra o capitalismo predador, que destrói o homem e a natureza.
Pois o sistema capitalista, de um jeito ladino, foi realizando a transformação. De dia do trabalhador passou a ser dia do trabalho. E o que é o trabalho? O que suscita? Nada de lutas, nada de combates contra o capital, nada de conflitos de classe. Nada. É só um ato criador. O dia do trabalhador transformado em dia do trabalho esteriliza a gênese desta idéia que era de luta contra a opressão dos patrões.. Dia do Trabalho é uma composição de classe, onde patrão e trabalhador se irmanam, afinal, os dois “trabalham”.
Mas, na verdade, na relação capital x trabalho, é o trabalhador o explorado, o que garante mais-valia ao patrão, o que garante o lucro, no mais das vezes exacerbado. E esta relação não é pacífica, é conflituosa, agônica.
Por isso causa profunda revolta ver os jornalistas, que deveriam ser os que informam com clareza os fatos, reproduzindo estas mentiras, estas armadilhas forjadas pelo sistema que oprime e destrói. Esse povo deveria estudar mais.
Reivindico a volta do dia do trabalhador, dia de luta, de combate. Dia de lembrar os tantos homens e mulheres que tombaram na batalha por uma vida plena. Dia de celebrar a capacidade de luta de todos aqueles que ainda estão amarrados a roda da mó do capital. Dia primeiro de maio é dia do trabalhador, esse ser que, prisioneiro de um sistema em que para que um viva o outro tenha de morrer, resiste e insiste na transformação. Ainda há trabalhadores em luta por aqui, sim senhor.
(*) jornalista de Santa Catarina do Luta Fenaj
Data de Publicação: 03.05.2010
(Uruguay - Derechos Humanos) - Una investigación com 20 años de atraso
El argentino Gerardo Alter fue asesinado en el Batallon Florida y ahora la justicia ordenó el desarchivo de la indagatoria judicial
Fuente: Diário La República
Montevideo - El juez penal de 4º Turno, Eduardo Pereyra, dispuso el martes 6 de abril el desarchivo de la indagatoria judicial por el homicidio del ciudadano argentino Gerardo Alter, fallecido durante una cruenta sesión de tortura a la cual fue sometido en el Batallón Florida de Infantería Nº 1, en agosto de 1973.
El magistrado fundamentó el desarchivo de las actuaciones en la existencia de nuevos hechos supervenientes y en la nueva interpretación del artículo 4º de la Ley Nº 15.848, “Ley de Caducidad de la Pretensión Punitiva del Estado”, por la cual el gobierno de Tabaré Vázquez excluyó el caso del amparo de la polémica norma y allanó la posibilidad de investigar los hechos, indicaron fuentes judiciales a LA REPUBLICA.
Asimismo, el juez Pereyra expresó en su resolución que la Ley de Caducidad no puede considerarse una “ley de amnistía”, afiliándose a la tesis esgrimida por la Suprema Corte de Justicia (SCJ) en la histórica sentencia Nº 365/2009, por la cual se declaró la inconstitucionalidad de la Ley Nº 15.848, para el caso de la militante del UJC, Nibia Sabalsagaray.
La resolución del magistrado, sin embargo, no se circunscribe únicamente al desarchivo de las actuaciones, sino que dispone el diligenciamiento de diversas medidas probatorias, como la citación del ex militante del MLN-T, Jorge Selves (único sobreviviente de la sesión de tortura); la realización de un informe médico forense por peritos del Instituto Técnico Forense (ITF) para determinar la causa de la muerte, en base al material documental agregado al expediente y el libramiento de varios oficios hacia distintas dependencias del Estado, entre ellas, el Ministerio de Defensa Nacional.
En este sentido, el abogado denunciante en la causa, José Luis González, valoró “positivamente” la resolución del magistrado. “Este es un caso más de todos aquellos que se tendrían que haber investigado de 20 años a la fecha”, pero “lamentablemente por la Ley de Caducidad se vio pospuesto”, con los consecuentes perjuicios para la indagatoria, como el posible fallecimiento de testigos o indagados, expresó González en diálogo con La República. Sin embargo, “más allá del tiempo transcurrido, bienvenida la resolución del Poder Judicial”, afirmó.
El abogado solicitó en representación de Rosalía Alter, hermana del malogrado militante del PRT-ERP, el desarchivo de las actuaciones el pasado 4 de agosto de 2009, ante la existencia de nuevos elementos probatorios. El caso había sido presentado ante la Justicia en 1986, pero el entonces presidente de la República, Julio María Sanguinetti, consideró que el hecho se encontraba bajo el amparo de la Ley de Caducidad, lo cual implicó el inmediato archivo de las actuaciones. Veintitrés años después, ante la nueva interpretación de la norma y la reciente resolución del juez Pereyra, el caso será investigado por el Poder Judicial.
Gerardo Alter
Gerardo Alter, militante del PRTERP en la República Argentina, decidió en julio de 1973 trasladarse hacia Uruguay, para proseguir su labor militante en filas del MLNT. La vinculación entre ambas organizaciones se insertaba en la coordinación y acciones conjuntas en defensa de la clase obrera desarrollada en los países del Cono Sur.
En ese contexto, el 19 de agosto de 1973, Alter fue detenido por efectivos de la dictadura cívico-militar en el cruce de Camino Carrasco y Veracierto, junto a los también militantes del MLNT, Jorge Selves y Walter Arteche. Los tres detenidos fueron salvajemente torturados en el Batallón Florida de Infantería Nº 1. Horas más tarde, Alter y Arteche mueren a causa de los castigos recibidos. El joven argentino tenía 27 años.
Selves era integrante de la dirección del MLN-T en el exterior y fue enviado hacia Uruguay para coordinar diversas acciones de resistencia al golpe de Estado. Durante el desarrollo de sus tareas fue detenido, siendo el único sobreviviente de la cruenta sesión de tortura, a la cual fue sometido junto a Alter (“Pablo”) y Arteche (“Gustavo”). Selves fue derivado al Hospital Militar a causa de las lesiones. En setiembre de 1973, Selves fue derivado al Batallón de Transmisiones Nº 1, donde permaneció unos dos años, siendo testigo directo de los tratos recibidos por los prisioneros en dicha unidad. Por esta razón, el pasado 18 de marzo compareció como testigo ante el juez Penal de 10º Turno, Rolando Vomero, en la causa por la cual se indaga la muerte de la militante de la IJC, Nibia Sabalsagaray.
Fecha de Publicación: 09/04/10
Fuente: Diário La República
Montevideo - El juez penal de 4º Turno, Eduardo Pereyra, dispuso el martes 6 de abril el desarchivo de la indagatoria judicial por el homicidio del ciudadano argentino Gerardo Alter, fallecido durante una cruenta sesión de tortura a la cual fue sometido en el Batallón Florida de Infantería Nº 1, en agosto de 1973.
El magistrado fundamentó el desarchivo de las actuaciones en la existencia de nuevos hechos supervenientes y en la nueva interpretación del artículo 4º de la Ley Nº 15.848, “Ley de Caducidad de la Pretensión Punitiva del Estado”, por la cual el gobierno de Tabaré Vázquez excluyó el caso del amparo de la polémica norma y allanó la posibilidad de investigar los hechos, indicaron fuentes judiciales a LA REPUBLICA.
Asimismo, el juez Pereyra expresó en su resolución que la Ley de Caducidad no puede considerarse una “ley de amnistía”, afiliándose a la tesis esgrimida por la Suprema Corte de Justicia (SCJ) en la histórica sentencia Nº 365/2009, por la cual se declaró la inconstitucionalidad de la Ley Nº 15.848, para el caso de la militante del UJC, Nibia Sabalsagaray.
La resolución del magistrado, sin embargo, no se circunscribe únicamente al desarchivo de las actuaciones, sino que dispone el diligenciamiento de diversas medidas probatorias, como la citación del ex militante del MLN-T, Jorge Selves (único sobreviviente de la sesión de tortura); la realización de un informe médico forense por peritos del Instituto Técnico Forense (ITF) para determinar la causa de la muerte, en base al material documental agregado al expediente y el libramiento de varios oficios hacia distintas dependencias del Estado, entre ellas, el Ministerio de Defensa Nacional.
En este sentido, el abogado denunciante en la causa, José Luis González, valoró “positivamente” la resolución del magistrado. “Este es un caso más de todos aquellos que se tendrían que haber investigado de 20 años a la fecha”, pero “lamentablemente por la Ley de Caducidad se vio pospuesto”, con los consecuentes perjuicios para la indagatoria, como el posible fallecimiento de testigos o indagados, expresó González en diálogo con La República. Sin embargo, “más allá del tiempo transcurrido, bienvenida la resolución del Poder Judicial”, afirmó.
El abogado solicitó en representación de Rosalía Alter, hermana del malogrado militante del PRT-ERP, el desarchivo de las actuaciones el pasado 4 de agosto de 2009, ante la existencia de nuevos elementos probatorios. El caso había sido presentado ante la Justicia en 1986, pero el entonces presidente de la República, Julio María Sanguinetti, consideró que el hecho se encontraba bajo el amparo de la Ley de Caducidad, lo cual implicó el inmediato archivo de las actuaciones. Veintitrés años después, ante la nueva interpretación de la norma y la reciente resolución del juez Pereyra, el caso será investigado por el Poder Judicial.
Gerardo Alter
Gerardo Alter, militante del PRTERP en la República Argentina, decidió en julio de 1973 trasladarse hacia Uruguay, para proseguir su labor militante en filas del MLNT. La vinculación entre ambas organizaciones se insertaba en la coordinación y acciones conjuntas en defensa de la clase obrera desarrollada en los países del Cono Sur.
En ese contexto, el 19 de agosto de 1973, Alter fue detenido por efectivos de la dictadura cívico-militar en el cruce de Camino Carrasco y Veracierto, junto a los también militantes del MLNT, Jorge Selves y Walter Arteche. Los tres detenidos fueron salvajemente torturados en el Batallón Florida de Infantería Nº 1. Horas más tarde, Alter y Arteche mueren a causa de los castigos recibidos. El joven argentino tenía 27 años.
Selves era integrante de la dirección del MLN-T en el exterior y fue enviado hacia Uruguay para coordinar diversas acciones de resistencia al golpe de Estado. Durante el desarrollo de sus tareas fue detenido, siendo el único sobreviviente de la cruenta sesión de tortura, a la cual fue sometido junto a Alter (“Pablo”) y Arteche (“Gustavo”). Selves fue derivado al Hospital Militar a causa de las lesiones. En setiembre de 1973, Selves fue derivado al Batallón de Transmisiones Nº 1, donde permaneció unos dos años, siendo testigo directo de los tratos recibidos por los prisioneros en dicha unidad. Por esta razón, el pasado 18 de marzo compareció como testigo ante el juez Penal de 10º Turno, Rolando Vomero, en la causa por la cual se indaga la muerte de la militante de la IJC, Nibia Sabalsagaray.
Fecha de Publicación: 09/04/10
domingo, 2 de maio de 2010
(Peru - Meios de Comunicação) - No Dia Mundial da Liberdade de Imprensa Peru registra 72 atentados a jornalistas
Dia 3 de maio é o dia consagrado mundialmente pela Unesco para que se comemore a Líberdade de Imprensa. É um dia também para se fazer uma reflexão sobre esta liberdade, a liberdade de expressão e a liberdade dos jornalistas exercerem livremente sua profissão. No Peru a data está sendo marcada por estatísticas bem sangrentas. Segundo a Associação Nacional de Periodistas do Peru - ANP, em apenas 120 dias deste ano foram registrado naquele país vizinho 72 atentados a jornalistas.
Confira abaixo, em espanhol, o relato enviado pela secretaria-geral da ANP, Zuliana Lainez Otero
Fonte: blog Chico Sant'Anna e a Info Com
El Perú continúa siendo uno de los lugares más peligrosos de América Latina para ejercer el periodismo. En apenas 120 días del 2010, se han cometido ya 72 atentados contra los comunicadores peruanos, alertan cifras de la Oficina de Derechos Humanos del Periodista (OFIP) de la Asociación Nacional de Periodistas del Perú (ANP) presentadas en la víspera del Día Mundial de la Libertad de Prensa (3 de mayo).
La agresión física y verbal encabezan los tipos de atentados con 35 casos. Le siguen la amenaza y hostigamiento (15) así como la presión jurídica (13). Los preocupantes datos arrojan también seis presiones administrativas, y tres trabas al ejercicio de la profesión periodística.
En su mayoría, los atentados han sido cometidos por civiles (36); funcionarios civiles (17); policías/militares y/o serenos (17). A ellos se suman dos atentados perpetrados por gente no identificada.
Zonas con más agresiones a periodistas
Cajamarca y Mariscal Nieto se han convertido hasta abril de este año en las áreas de mayor riesgo para ejercer el periodismo en el Perú, al contabilizarse siete agresiones en cada una de esas ciudades, seguidas por Lima, Maynas y Alto Amazonas con seis atentados respectivamente.
Otros lugares de riesgo para la prensa peruana son Huamanga y El Santa, donde se han producido en total 10 atentados contra la prensa nacional.
Tres agresiones se ha cometido en Chiclayo, Huaral, y Padre Abad. Dos en Arequipa, San Martín e Ica respectivamente.
Con un atentado contra el libre ejercicio periodístico se encuentran Andahuaylas, Callao, Coronel Portillo, Huallaga, Huaral, Huaraz, Huaylas, Ilo, Leoncio Prado, Pacasmayo, Pomabamba, Trujillo, Sechura, Urubamba y Utcubamba.
Un total de 26 periodistas de radio han sido agredidos este 2010. Veintidós de de la prensa televisiva y 14 de la escrita también han sufrido atentados. De ese total, 60 varones, nueve mujeres y tres medios de comunicación fueron blancos de atentados.
Para la ANP el caso de radio La Voz de Bagua, de Utcubamba –no resuelto aún- constituye el referente de mayor trascendencia sobre la falta de respeto en nuestro país a la libertad de prensa, sin que se obvien casos muy recientes ocurridos en las provincias de Sechura, Mariscal Nieto (Moquegua) y Alto Amazonas (Yurimaguas), entre otros.
Las presiones judiciales –expresadas primordialmente a través de las querellas- se han constituido en una grave amenaza para el ejercicio periodístico. Lo sucedido en Huamanga con la periodista Esther Valenzuela y en Ilo con el periodista Enrique Lazo son una muestra de lo que está ocurriendo respecto a la administración de justicia en nuestro país.
En el último caso, el reciente 7 de abril el periodista Enrique Lazo Flores, director del diario “La Región” fue condenado a 18 meses de prisión suspendida por el presunto delito de difamación en agravio de Renato Ascuña Chavera, Consejero del Gobierno Regional de Moquegua.
Jenrry Daivy Corrales, juez del Primer Juzgado Unipersonal de Ilo, en su falló argumenta que Lazo Flores “va más allá de su labor de periodista”, cuando ante la opinión pública informa y critica la conducta del funcionario público.
A ello se suma lo acontecido en Yurimaguas donde el 1 de marzo Sandra Alarcón, fiscal adjunta de la Primera Fiscalía Mixta de Alto Amazonas solicitó 10 años de pena privativa de la libertad y un pago de 15 mil nuevos soles por concepto de reparación civil, contra el periodista Geovanni Acate Coronel, director de Radio Oriente y Canal 8 TV.
Por las cifras y la naturaleza de los casos registrados Perú, junto a México, Colombia y Honduras sigue siendo de los países con mayor riesgo para la labor periodística.
Fecha de Publicación: 3 de mayo 2010
Confira abaixo, em espanhol, o relato enviado pela secretaria-geral da ANP, Zuliana Lainez Otero
Fonte: blog Chico Sant'Anna e a Info Com
El Perú continúa siendo uno de los lugares más peligrosos de América Latina para ejercer el periodismo. En apenas 120 días del 2010, se han cometido ya 72 atentados contra los comunicadores peruanos, alertan cifras de la Oficina de Derechos Humanos del Periodista (OFIP) de la Asociación Nacional de Periodistas del Perú (ANP) presentadas en la víspera del Día Mundial de la Libertad de Prensa (3 de mayo).
La agresión física y verbal encabezan los tipos de atentados con 35 casos. Le siguen la amenaza y hostigamiento (15) así como la presión jurídica (13). Los preocupantes datos arrojan también seis presiones administrativas, y tres trabas al ejercicio de la profesión periodística.
En su mayoría, los atentados han sido cometidos por civiles (36); funcionarios civiles (17); policías/militares y/o serenos (17). A ellos se suman dos atentados perpetrados por gente no identificada.
Zonas con más agresiones a periodistas
Cajamarca y Mariscal Nieto se han convertido hasta abril de este año en las áreas de mayor riesgo para ejercer el periodismo en el Perú, al contabilizarse siete agresiones en cada una de esas ciudades, seguidas por Lima, Maynas y Alto Amazonas con seis atentados respectivamente.
Otros lugares de riesgo para la prensa peruana son Huamanga y El Santa, donde se han producido en total 10 atentados contra la prensa nacional.
Tres agresiones se ha cometido en Chiclayo, Huaral, y Padre Abad. Dos en Arequipa, San Martín e Ica respectivamente.
Con un atentado contra el libre ejercicio periodístico se encuentran Andahuaylas, Callao, Coronel Portillo, Huallaga, Huaral, Huaraz, Huaylas, Ilo, Leoncio Prado, Pacasmayo, Pomabamba, Trujillo, Sechura, Urubamba y Utcubamba.
Un total de 26 periodistas de radio han sido agredidos este 2010. Veintidós de de la prensa televisiva y 14 de la escrita también han sufrido atentados. De ese total, 60 varones, nueve mujeres y tres medios de comunicación fueron blancos de atentados.
Para la ANP el caso de radio La Voz de Bagua, de Utcubamba –no resuelto aún- constituye el referente de mayor trascendencia sobre la falta de respeto en nuestro país a la libertad de prensa, sin que se obvien casos muy recientes ocurridos en las provincias de Sechura, Mariscal Nieto (Moquegua) y Alto Amazonas (Yurimaguas), entre otros.
Las presiones judiciales –expresadas primordialmente a través de las querellas- se han constituido en una grave amenaza para el ejercicio periodístico. Lo sucedido en Huamanga con la periodista Esther Valenzuela y en Ilo con el periodista Enrique Lazo son una muestra de lo que está ocurriendo respecto a la administración de justicia en nuestro país.
En el último caso, el reciente 7 de abril el periodista Enrique Lazo Flores, director del diario “La Región” fue condenado a 18 meses de prisión suspendida por el presunto delito de difamación en agravio de Renato Ascuña Chavera, Consejero del Gobierno Regional de Moquegua.
Jenrry Daivy Corrales, juez del Primer Juzgado Unipersonal de Ilo, en su falló argumenta que Lazo Flores “va más allá de su labor de periodista”, cuando ante la opinión pública informa y critica la conducta del funcionario público.
A ello se suma lo acontecido en Yurimaguas donde el 1 de marzo Sandra Alarcón, fiscal adjunta de la Primera Fiscalía Mixta de Alto Amazonas solicitó 10 años de pena privativa de la libertad y un pago de 15 mil nuevos soles por concepto de reparación civil, contra el periodista Geovanni Acate Coronel, director de Radio Oriente y Canal 8 TV.
Por las cifras y la naturaleza de los casos registrados Perú, junto a México, Colombia y Honduras sigue siendo de los países con mayor riesgo para la labor periodística.
Fecha de Publicación: 3 de mayo 2010
(Argentina - Derechos Humanos) - Testigos acusan que la represion actuó en colegio jesuita
“La patota(de la represión) salió del Colegio Máximo”, dijo un testigo con gran certeza de que no se equivoca
Por Horacio Verbitsky
Fuente: Pagina 12
Un laico católico y un ex jesuita revelan las relaciones de Bergoglio con Massera y la represión. Una patota operativa golpeó a la novia del primero dentro del Colegio Máximo para que revelara dónde encontrarlo. El sacerdote manejaba el auto de Bergoglio, quien le contó sus encuentros con Massera y le habló del plan político del ex dictador. Una monja y una ex religiosa hablan del rol de Bergoglio en el secuestro de Yorio y Jalics.
El médico Lorenzo Riquelme, hoy de 58 años y residente en Francia, dice que la patota que lo secuestró y lo torturó en 1976 salió de la sede principal de la Compañía de Jesús, donde vivía y era principal responsable el superior provincial Jorge Mario Bergoglio. Riquelme tenía militancia en la Juventud Peronista y en el movimiento cristiano vinculado con los curas del tercer mundo. Para averiguar dónde encontrarlo golpearon a su novia, que trabajaba en el Observatorio de Física Cósmica de San Miguel, dentro del predio del Colegio Máximo. Riquelme cree que se trató de un grupo operativo de la Armada que tomó posiciones allí después del golpe. En esos apremios participó un sacerdote que con autorización de Bergoglio era capellán militar de la Escuela de Suboficiales General Lemos, en la vecina guarnición de Campo de Mayo. El ex jesuita Miguel Ignacio Mom Debussy, hoy de 63 años, hizo los votos el 13 de marzo de 1976 y Bergoglio fue su padrino de ordenación el 3 de diciembre de 1984. En los viajes entre San Miguel y la Ciudad de Buenos Aires en los que le hacía de chofer, Bergoglio le habló del proyecto político del jefe de la Armada, Emilio Massera, y le comentó que se había reunido con él varias veces.
El mago González
El Observatorio fue un lugar de encuentro de la militancia en los últimos años de la década del 60 y los primeros de la siguiente. Mucha gente de la zona almorzaba en su comedor, que era muy barato, y pasó a ser punto de reunión y de discusiones políticas. Entre quienes pasaron por allí estuvo Marcelo Kurlat, El Monra, uno de los dirigentes de las FAR, que luego del golpe murió al resistirse al secuestro por el grupo de tareas de la ESMA. El periodista Horacio Ríos trabajaba en la Municipalidad de San Miguel (hoy General Sarmiento), militaba en la JTP e integraba la comisión directiva del sindicato municipal. Su madre y su hermano trabajaban en el Observatorio. Ríos ayudó a crear una comisión interna muy combativa, que entre 1973 y 1975 logró importantes reivindicaciones. Los jesuitas no estaban muy conformes con que la efervescencia política de la que habían participado afectara sus propias instituciones. La esposa de Ríos era Graciela Podestá, quien entre 1999 y 2003 fue diputada bonaerense por el Frepaso. El ex jesuita Alberto Sily narra que poco antes del golpe muchos científicos y técnicos del Observatorio recibieron cartas con amenazas de la Triple A y cinco de los principales se exiliaron, en Uruguay y en México. Podestá y Ríos recuerdan a un jesuita de apellido español, que no trabajaba en el Observatorio pero vivía en el Colegio Máximo, que siempre “llegaba con dos tipos armados con FAL”.
Ese fue el sacerdote que participó en los apremios a la novia de Riquelme. Su nombre era Martín González. Mientras la golpeaban, González le sugería que colaborara. “El torturador malo y el torturador bueno”, dice Riquelme. Antes que comenzara a operar la Triple A ese sacerdote se comportaba “como una ovejita” pero luego del golpe “pasó a ser un lobo”, dice Graciela Podestá. Mom Debussy se sorprendió al conocer ese rol. “Lo considerábamos muy bueno. Nos divertía con sus actos de prestidigitación. Cuando murió lo afeité y lo coloqué en el cajón”. Para Riquelme fue más que una sorpresa: “Era como si mi padre me hubiera traicionado, como una violación. Nosotros teníamos una agrupación de scouts, de la que González era capellán. Hacía magia, nos sacaba pañuelos de la oreja, nos enseñaba los trucos”. Ambos consideran imposible que estos hechos pudieran ocurrir sin aprobación de Bergoglio, quien ejercía un control absoluto sobre todo lo que ocurría en su sede. “Cuando asumió como provincial, en julio de 1973, mudó la curia provincial, que estaba en la calle Bogotá, de Caballito, al Colegio Máximo, para controlar mejor a los novicios y a los profesores. Allí se apropió del departamento del rector, y lo redecoró. Constaba de despacho, dormitorio y baño. Decía que cada uno es libre de hacer de su culo un florero, pero controlaba todo, desde la mentalidad a lo que hacías, se metía en las habitaciones individuales, revisaba cada cosa”, relata Mom Debussy.
Mom Debussy se define como “la oveja negra de una familia de la oligarquía”. Por vía paterna desciende de Juan Martín de Pueyrredón y su abuelo materno era hermano del músico francés Claude Debussy. Su madre fue fundadora de la Democracia Cristiana, “de la línea garca de Manuel Ordóñez”. Eligió ser jesuita porque se llamaba Ignacio y era “la orden más aristocrática y combativa”. Riquelme, en cambio, proviene de una familia humilde y creció en el Barrio La Manuelita, a pocas cuadras del Máximo. “Pasaba el día con los jesuitas”, evoca. Cuenta que en “el pequeño Vaticano” que era San Miguel “todos se conocían. También los milicos vivían allí. Iban a misa en el Colegio Máximo y sus hijos estudiaban en los colegios católicos. Muchos militantes del Peronismo de Base vivían en el Barrio Villa Mitre y trabajaban en el Colegio Máximo, durante los años culminantes del progresismo católico, en 1972 y 1973. Había también ex seminaristas. Estaban en comunidades orientadas por el sacerdote italiano Arturo Paoli”. Bergoglio se encargó de suprimir ese fenómeno. En la primera congregación provincial que presidió, en abril de 1974, dijo que los jesuitas debían evitar lo que llamó las “ideologías abstractas no coincidentes con la realidad” y reaccionar con “sana alergia cada vez que se pretende reconocer a la Argentina a través de teorías que no han surgido de nuestra realidad nacional”. Mom Debussy recuerda que hacia fines de 1974, “Bergoglio nos mandó a una manifestación de Isabelita en la Plaza de Mayo”. María Estela Martínez de Perón salió al balcón “vestida de rosa y habló de anular contratos con la Siemens. Al frente de nuestro grupo puso al maestro de novicios Andrés Swinnen. Tuvimos que ir todos con una bandera argentina”. Bergoglio era amigo personal del coronel Vicente Damasco, a quien visitaba en su casa de la calle Asunción, en Villa Devoto. Damasco fue encargado de la custodia de Juan D. Perón y profesor de Planeamiento y Organización en la sede San Miguel de la Universidad jesuita del Salvador. Con el asesoramiento de Bergoglio elaboró un proyecto de reforma constitucional. El primero de sus ocho principios orientadores decía que “la Divinidad es la medida de todas las cosas”.
El proyecto de Massera
“Ahora dice que viaja en subte y colectivo. En la larga década en que yo lo serví no iba a ningún lado sin el auto, ni siquiera a los barrios que estaban a pocas cuadras, como La Manuelita”, refuta Mom Debussy, quien subrayó y anotó su ejemplar de El jesuita, la autobiografía que Bergoglio acaba de publicar en su descargo. Los viajes más largos eran entre San Miguel y la Ciudad de Buenos Aires. Varias veces le comentó encuentros con el miembro de la Junta Militar Emilio Massera. “Me dijo que quería proteger a los novicios y estudiantes (dos veces aparecieron milicos cuando yo estaba en el noviciado, nos hicieron salir, nos apuntaron. Después no nos acosaron más). Estaba en negociaciones con él porque quería que la Marina comprara el Observatorio de Física Cósmica, lindero al Colegio Máximo”. No se llegó a un acuerdo y en diciembre de 1977 lo compró la Fuerza Aérea. Varias personas que trabajaban allí “fueron secuestradas y cuando recuperaron su libertad, fueron despedidas por Bergoglio”, dice Riquelme. “Hay quienes dicen que los protegía, porque les pagó el último sueldo”.
A Mom Debussy, Bergoglio también le habló en los viajes del proyecto político de Massera.
–¿Con simpatía?
–Seguro que con disgusto no. Le parecía bien que fuera contra Videla.
Yoga y oración
En La Manuelita estaba la parroquia Jesús Obrero. Allí se instaló el sacerdote Jorge Adur, quien era integrante de Montoneros, con tres seminaristas de la orden asuncionista que estudiaban teología en la Facultad que funcionaba en el Máximo. Con Adur tenían un vínculo afectivo pero no político, porque “para ellos toda la política era el diablo. Nos lo habían dicho a los pibes del barrio para desaconsejarnos la militancia. Meditaban diez horas por día, hacían yoga y oración. Pensaban irse a la Patagonia por un año a meditar. Eran contemplativos, como Jalics”, dice Riquelme. Dos de esos seminaristas, Carlos Antonio Di Pietro y Raúl Eduardo Rodríguez, fueron capturados el 4 de junio de 1976, en un operativo del Ejército y la policía con armas y uniformes a la vista. Adur no había ido a dormir esa noche al barrio. “Por la mañana los vecinos se turnaron para esperarlo en la parada de colectivo y avisarle para que se fuera.” Diez días después, “un grupo del Ejército me levantó a mi y a Haydé Balmaceda, de la Unidad Básica de La Manuelita, que era ayudante de una clínica. Creo que el lugar al que nos llevaron era una comisaría, a veinte minutos del Camino Negro, donde nos tuvieron encapuchados. Tenía celdas, baño y sala de torturas, con electricidad. Nos torturaron y nos preguntaron por esos curas y por la posta sanitaria de Montoneros”. Dos días después los sacaron en un camión, a las 4 de la mañana. Riquelme se cayó sobre una persona, que le preguntó:
–¿Quien sos?
–Lorenzo.
–¡Que suerte, no quería morir sola! –le respondió Balmaceda.
Los llevaron a un descampado y los hicieron arrodillar. “Yo quería morir de pie y gritando alguna consigna heroica como en las películas. Pero tenía la garganta cerrada. Me pegaron un empujón y se fueron. Pensé que estaba muerto. Haydé me decía que nacimos de nuevo el mismo día y que la gordura la salvó de que la violaran.”
Guardias con FAL
Durante los días de ausencia de Riquelme, el capellán Martín González le dijo a su novia: “Este se fue a curar guerrilleros”. La detuvo en el Colegio el grupo de marinos que se habían instalado en el Observatorio. Mientras le pegaban, González participaba. “Decí dónde está, mejor que hables porque si no no puedo hacer nada por vos”. Riquelme se había refugiado en la casa de una compañera de facultad, hija de un militar. A las nueve de la noche la novia no pudo resistir más. Lo llamó por teléfono al número que él le había dado, le preguntó dónde estaba y le pidió que la esperara allí. “Veinte minutos después caen y me levantan. Encapuchado, me llevan hasta una casa operativa, creo que en Bella Vista. No me creían que ya había estado secuestrado, me torturaban y me decían que había estado curando gente.” A la madrugada lo sacaron de allí. Uno lo asía del brazo.
–¿Qué va a pasar? –preguntó Riquelme
–No sé, están decidiendo –le respondió.
Lo llevaron hasta una ruta y lo tiraron en una zanja. “Cuando se van me levanto, camino y reconozco que estoy a 200 metros del Colegio Máximo, en el barrio que está enfrente.” Recién días después, Riquelme pudo hablar con su novia. “Me cuenta que me entregó porque González le dijo que colaborara. Yo lo conocía desde que fui boy scout. Siempre venía de la Escuela Lemos con chofer en una F100 del Ejército, acompañado por dos guardias con FAL. Nunca pude acercarme para hablar con él.” Graciela Podestá recuerda que el sacerdote de apellido español comentó: “Espero que esto sirva de lección”.
El uso de armas era habitual en el predio jesuita. “Bergoglio nos mandaba a hacer guardia nocturna con carabinas .22 y balas de plomo, cuando se recuperó la pileta de natación de los fondos del Máximo y hubo algún intento por bañarse de la gente del barrio aledaño, donde hacíamos catequesis y visitábamos las casas”, recuerda Mom Debussy. Riquelme fue uno de los jóvenes que lo intentaron. “El hermano Rivisic me tiró con la 22, porque me metía en la piscina. Me pasó cerca de la pierna y me dijo que la próxima vez me tiraba a pegar”, recuerda.
Almuerzo con granadas
En el Observatorio “había gente izquierdosa. Mariano Castex llevó ahí a muchos profesores de Exactas reprimidos en la noche de los bastones largos, curas progres, ex seminaristas. La Marina lo limpió. En 1975 hubo un Congreso controlado por el SIDE y la Marina”, dice Riquelme. Sus recuerdos coinciden con los de Mom Debussy. Ellos no se conocen y las entrevistas se realizaron por separado. “Bergoglio invitaba al Colegio Máximo a oficiales de Campo de Mayo, que venían de uniforme. Una vez llegaron varios con ropa de combate y unas granadas redondas colgando. Los recibió en el comedor viejo del tercer piso, que después el mismo Bergoglio clausuró. Estábamos cenando y llegaron con un capellán”, recuerda Mom Debussy. Podestá y Ríos cuentan que en el barrio corren historias sobre cuerpos enterrados en las adyacencias del Colegio Máximo y su viejo cementerio. Según esa leyenda un cuidador del Colegio y varios vecinos vieron fantasmas de gente sangrante.
Después del segundo secuestro, Riquelme se fue a vivir en una casa de la calle Malabia al 1400, en la Ciudad de Buenos Aires, que pertenecía a la Faternidad de Hermanitos del Evangelio Charles Foucauld. Allí vivían los curas Jesús y Mauricio Silva Iribarnegaray. Mauricio trabajaba como barrendero municipal. El 22 de mayo de 1977, Riquelme se fue de la Argentina hacia Francia, donde aún vive. Su hija, nacida en París, se apasiona por entender aquella época. Desde hace dos años estudia Ciencias Políticas en la Argentina. “Mauricio me acompañó al aeropuerto. A él lo secuestraron quince días después”, y sigue desaparecido. En París, participó en la denuncia de las atrocidades de la dictadura. “Adur estaba deprimido. Algunos padres le escribieron que era un sinvergüenza que vive en el dorado exilio y a mi hijo lo mataron. Por eso aceptó ese rol ridículo de capellán del llamado Ejército montonero. Lo secuestraron en 1980 cuando llegó con documentos falsos e intentó ir a Brasil para acercar a las Madres de Plaza de Mayo al papa”. Desde París, Riquelme le hacía el control telefónico. Cuando Adur dejó de llamar, Riquelme avisó a los asuncionistas, que son dueños del diario La Croix, pero recién al cabo de una semana aceptaron publicar una nota en condicional. “Me decían que Adur sabía lo que le podía pasar. Jesús también sabía, les contesté”.
Fecha de Publicación - 02.05.2010
Por Horacio Verbitsky
Fuente: Pagina 12
Un laico católico y un ex jesuita revelan las relaciones de Bergoglio con Massera y la represión. Una patota operativa golpeó a la novia del primero dentro del Colegio Máximo para que revelara dónde encontrarlo. El sacerdote manejaba el auto de Bergoglio, quien le contó sus encuentros con Massera y le habló del plan político del ex dictador. Una monja y una ex religiosa hablan del rol de Bergoglio en el secuestro de Yorio y Jalics.
El médico Lorenzo Riquelme, hoy de 58 años y residente en Francia, dice que la patota que lo secuestró y lo torturó en 1976 salió de la sede principal de la Compañía de Jesús, donde vivía y era principal responsable el superior provincial Jorge Mario Bergoglio. Riquelme tenía militancia en la Juventud Peronista y en el movimiento cristiano vinculado con los curas del tercer mundo. Para averiguar dónde encontrarlo golpearon a su novia, que trabajaba en el Observatorio de Física Cósmica de San Miguel, dentro del predio del Colegio Máximo. Riquelme cree que se trató de un grupo operativo de la Armada que tomó posiciones allí después del golpe. En esos apremios participó un sacerdote que con autorización de Bergoglio era capellán militar de la Escuela de Suboficiales General Lemos, en la vecina guarnición de Campo de Mayo. El ex jesuita Miguel Ignacio Mom Debussy, hoy de 63 años, hizo los votos el 13 de marzo de 1976 y Bergoglio fue su padrino de ordenación el 3 de diciembre de 1984. En los viajes entre San Miguel y la Ciudad de Buenos Aires en los que le hacía de chofer, Bergoglio le habló del proyecto político del jefe de la Armada, Emilio Massera, y le comentó que se había reunido con él varias veces.
El mago González
El Observatorio fue un lugar de encuentro de la militancia en los últimos años de la década del 60 y los primeros de la siguiente. Mucha gente de la zona almorzaba en su comedor, que era muy barato, y pasó a ser punto de reunión y de discusiones políticas. Entre quienes pasaron por allí estuvo Marcelo Kurlat, El Monra, uno de los dirigentes de las FAR, que luego del golpe murió al resistirse al secuestro por el grupo de tareas de la ESMA. El periodista Horacio Ríos trabajaba en la Municipalidad de San Miguel (hoy General Sarmiento), militaba en la JTP e integraba la comisión directiva del sindicato municipal. Su madre y su hermano trabajaban en el Observatorio. Ríos ayudó a crear una comisión interna muy combativa, que entre 1973 y 1975 logró importantes reivindicaciones. Los jesuitas no estaban muy conformes con que la efervescencia política de la que habían participado afectara sus propias instituciones. La esposa de Ríos era Graciela Podestá, quien entre 1999 y 2003 fue diputada bonaerense por el Frepaso. El ex jesuita Alberto Sily narra que poco antes del golpe muchos científicos y técnicos del Observatorio recibieron cartas con amenazas de la Triple A y cinco de los principales se exiliaron, en Uruguay y en México. Podestá y Ríos recuerdan a un jesuita de apellido español, que no trabajaba en el Observatorio pero vivía en el Colegio Máximo, que siempre “llegaba con dos tipos armados con FAL”.
Ese fue el sacerdote que participó en los apremios a la novia de Riquelme. Su nombre era Martín González. Mientras la golpeaban, González le sugería que colaborara. “El torturador malo y el torturador bueno”, dice Riquelme. Antes que comenzara a operar la Triple A ese sacerdote se comportaba “como una ovejita” pero luego del golpe “pasó a ser un lobo”, dice Graciela Podestá. Mom Debussy se sorprendió al conocer ese rol. “Lo considerábamos muy bueno. Nos divertía con sus actos de prestidigitación. Cuando murió lo afeité y lo coloqué en el cajón”. Para Riquelme fue más que una sorpresa: “Era como si mi padre me hubiera traicionado, como una violación. Nosotros teníamos una agrupación de scouts, de la que González era capellán. Hacía magia, nos sacaba pañuelos de la oreja, nos enseñaba los trucos”. Ambos consideran imposible que estos hechos pudieran ocurrir sin aprobación de Bergoglio, quien ejercía un control absoluto sobre todo lo que ocurría en su sede. “Cuando asumió como provincial, en julio de 1973, mudó la curia provincial, que estaba en la calle Bogotá, de Caballito, al Colegio Máximo, para controlar mejor a los novicios y a los profesores. Allí se apropió del departamento del rector, y lo redecoró. Constaba de despacho, dormitorio y baño. Decía que cada uno es libre de hacer de su culo un florero, pero controlaba todo, desde la mentalidad a lo que hacías, se metía en las habitaciones individuales, revisaba cada cosa”, relata Mom Debussy.
Mom Debussy se define como “la oveja negra de una familia de la oligarquía”. Por vía paterna desciende de Juan Martín de Pueyrredón y su abuelo materno era hermano del músico francés Claude Debussy. Su madre fue fundadora de la Democracia Cristiana, “de la línea garca de Manuel Ordóñez”. Eligió ser jesuita porque se llamaba Ignacio y era “la orden más aristocrática y combativa”. Riquelme, en cambio, proviene de una familia humilde y creció en el Barrio La Manuelita, a pocas cuadras del Máximo. “Pasaba el día con los jesuitas”, evoca. Cuenta que en “el pequeño Vaticano” que era San Miguel “todos se conocían. También los milicos vivían allí. Iban a misa en el Colegio Máximo y sus hijos estudiaban en los colegios católicos. Muchos militantes del Peronismo de Base vivían en el Barrio Villa Mitre y trabajaban en el Colegio Máximo, durante los años culminantes del progresismo católico, en 1972 y 1973. Había también ex seminaristas. Estaban en comunidades orientadas por el sacerdote italiano Arturo Paoli”. Bergoglio se encargó de suprimir ese fenómeno. En la primera congregación provincial que presidió, en abril de 1974, dijo que los jesuitas debían evitar lo que llamó las “ideologías abstractas no coincidentes con la realidad” y reaccionar con “sana alergia cada vez que se pretende reconocer a la Argentina a través de teorías que no han surgido de nuestra realidad nacional”. Mom Debussy recuerda que hacia fines de 1974, “Bergoglio nos mandó a una manifestación de Isabelita en la Plaza de Mayo”. María Estela Martínez de Perón salió al balcón “vestida de rosa y habló de anular contratos con la Siemens. Al frente de nuestro grupo puso al maestro de novicios Andrés Swinnen. Tuvimos que ir todos con una bandera argentina”. Bergoglio era amigo personal del coronel Vicente Damasco, a quien visitaba en su casa de la calle Asunción, en Villa Devoto. Damasco fue encargado de la custodia de Juan D. Perón y profesor de Planeamiento y Organización en la sede San Miguel de la Universidad jesuita del Salvador. Con el asesoramiento de Bergoglio elaboró un proyecto de reforma constitucional. El primero de sus ocho principios orientadores decía que “la Divinidad es la medida de todas las cosas”.
El proyecto de Massera
“Ahora dice que viaja en subte y colectivo. En la larga década en que yo lo serví no iba a ningún lado sin el auto, ni siquiera a los barrios que estaban a pocas cuadras, como La Manuelita”, refuta Mom Debussy, quien subrayó y anotó su ejemplar de El jesuita, la autobiografía que Bergoglio acaba de publicar en su descargo. Los viajes más largos eran entre San Miguel y la Ciudad de Buenos Aires. Varias veces le comentó encuentros con el miembro de la Junta Militar Emilio Massera. “Me dijo que quería proteger a los novicios y estudiantes (dos veces aparecieron milicos cuando yo estaba en el noviciado, nos hicieron salir, nos apuntaron. Después no nos acosaron más). Estaba en negociaciones con él porque quería que la Marina comprara el Observatorio de Física Cósmica, lindero al Colegio Máximo”. No se llegó a un acuerdo y en diciembre de 1977 lo compró la Fuerza Aérea. Varias personas que trabajaban allí “fueron secuestradas y cuando recuperaron su libertad, fueron despedidas por Bergoglio”, dice Riquelme. “Hay quienes dicen que los protegía, porque les pagó el último sueldo”.
A Mom Debussy, Bergoglio también le habló en los viajes del proyecto político de Massera.
–¿Con simpatía?
–Seguro que con disgusto no. Le parecía bien que fuera contra Videla.
Yoga y oración
En La Manuelita estaba la parroquia Jesús Obrero. Allí se instaló el sacerdote Jorge Adur, quien era integrante de Montoneros, con tres seminaristas de la orden asuncionista que estudiaban teología en la Facultad que funcionaba en el Máximo. Con Adur tenían un vínculo afectivo pero no político, porque “para ellos toda la política era el diablo. Nos lo habían dicho a los pibes del barrio para desaconsejarnos la militancia. Meditaban diez horas por día, hacían yoga y oración. Pensaban irse a la Patagonia por un año a meditar. Eran contemplativos, como Jalics”, dice Riquelme. Dos de esos seminaristas, Carlos Antonio Di Pietro y Raúl Eduardo Rodríguez, fueron capturados el 4 de junio de 1976, en un operativo del Ejército y la policía con armas y uniformes a la vista. Adur no había ido a dormir esa noche al barrio. “Por la mañana los vecinos se turnaron para esperarlo en la parada de colectivo y avisarle para que se fuera.” Diez días después, “un grupo del Ejército me levantó a mi y a Haydé Balmaceda, de la Unidad Básica de La Manuelita, que era ayudante de una clínica. Creo que el lugar al que nos llevaron era una comisaría, a veinte minutos del Camino Negro, donde nos tuvieron encapuchados. Tenía celdas, baño y sala de torturas, con electricidad. Nos torturaron y nos preguntaron por esos curas y por la posta sanitaria de Montoneros”. Dos días después los sacaron en un camión, a las 4 de la mañana. Riquelme se cayó sobre una persona, que le preguntó:
–¿Quien sos?
–Lorenzo.
–¡Que suerte, no quería morir sola! –le respondió Balmaceda.
Los llevaron a un descampado y los hicieron arrodillar. “Yo quería morir de pie y gritando alguna consigna heroica como en las películas. Pero tenía la garganta cerrada. Me pegaron un empujón y se fueron. Pensé que estaba muerto. Haydé me decía que nacimos de nuevo el mismo día y que la gordura la salvó de que la violaran.”
Guardias con FAL
Durante los días de ausencia de Riquelme, el capellán Martín González le dijo a su novia: “Este se fue a curar guerrilleros”. La detuvo en el Colegio el grupo de marinos que se habían instalado en el Observatorio. Mientras le pegaban, González participaba. “Decí dónde está, mejor que hables porque si no no puedo hacer nada por vos”. Riquelme se había refugiado en la casa de una compañera de facultad, hija de un militar. A las nueve de la noche la novia no pudo resistir más. Lo llamó por teléfono al número que él le había dado, le preguntó dónde estaba y le pidió que la esperara allí. “Veinte minutos después caen y me levantan. Encapuchado, me llevan hasta una casa operativa, creo que en Bella Vista. No me creían que ya había estado secuestrado, me torturaban y me decían que había estado curando gente.” A la madrugada lo sacaron de allí. Uno lo asía del brazo.
–¿Qué va a pasar? –preguntó Riquelme
–No sé, están decidiendo –le respondió.
Lo llevaron hasta una ruta y lo tiraron en una zanja. “Cuando se van me levanto, camino y reconozco que estoy a 200 metros del Colegio Máximo, en el barrio que está enfrente.” Recién días después, Riquelme pudo hablar con su novia. “Me cuenta que me entregó porque González le dijo que colaborara. Yo lo conocía desde que fui boy scout. Siempre venía de la Escuela Lemos con chofer en una F100 del Ejército, acompañado por dos guardias con FAL. Nunca pude acercarme para hablar con él.” Graciela Podestá recuerda que el sacerdote de apellido español comentó: “Espero que esto sirva de lección”.
El uso de armas era habitual en el predio jesuita. “Bergoglio nos mandaba a hacer guardia nocturna con carabinas .22 y balas de plomo, cuando se recuperó la pileta de natación de los fondos del Máximo y hubo algún intento por bañarse de la gente del barrio aledaño, donde hacíamos catequesis y visitábamos las casas”, recuerda Mom Debussy. Riquelme fue uno de los jóvenes que lo intentaron. “El hermano Rivisic me tiró con la 22, porque me metía en la piscina. Me pasó cerca de la pierna y me dijo que la próxima vez me tiraba a pegar”, recuerda.
Almuerzo con granadas
En el Observatorio “había gente izquierdosa. Mariano Castex llevó ahí a muchos profesores de Exactas reprimidos en la noche de los bastones largos, curas progres, ex seminaristas. La Marina lo limpió. En 1975 hubo un Congreso controlado por el SIDE y la Marina”, dice Riquelme. Sus recuerdos coinciden con los de Mom Debussy. Ellos no se conocen y las entrevistas se realizaron por separado. “Bergoglio invitaba al Colegio Máximo a oficiales de Campo de Mayo, que venían de uniforme. Una vez llegaron varios con ropa de combate y unas granadas redondas colgando. Los recibió en el comedor viejo del tercer piso, que después el mismo Bergoglio clausuró. Estábamos cenando y llegaron con un capellán”, recuerda Mom Debussy. Podestá y Ríos cuentan que en el barrio corren historias sobre cuerpos enterrados en las adyacencias del Colegio Máximo y su viejo cementerio. Según esa leyenda un cuidador del Colegio y varios vecinos vieron fantasmas de gente sangrante.
Después del segundo secuestro, Riquelme se fue a vivir en una casa de la calle Malabia al 1400, en la Ciudad de Buenos Aires, que pertenecía a la Faternidad de Hermanitos del Evangelio Charles Foucauld. Allí vivían los curas Jesús y Mauricio Silva Iribarnegaray. Mauricio trabajaba como barrendero municipal. El 22 de mayo de 1977, Riquelme se fue de la Argentina hacia Francia, donde aún vive. Su hija, nacida en París, se apasiona por entender aquella época. Desde hace dos años estudia Ciencias Políticas en la Argentina. “Mauricio me acompañó al aeropuerto. A él lo secuestraron quince días después”, y sigue desaparecido. En París, participó en la denuncia de las atrocidades de la dictadura. “Adur estaba deprimido. Algunos padres le escribieron que era un sinvergüenza que vive en el dorado exilio y a mi hijo lo mataron. Por eso aceptó ese rol ridículo de capellán del llamado Ejército montonero. Lo secuestraron en 1980 cuando llegó con documentos falsos e intentó ir a Brasil para acercar a las Madres de Plaza de Mayo al papa”. Desde París, Riquelme le hacía el control telefónico. Cuando Adur dejó de llamar, Riquelme avisó a los asuncionistas, que son dueños del diario La Croix, pero recién al cabo de una semana aceptaron publicar una nota en condicional. “Me decían que Adur sabía lo que le podía pasar. Jesús también sabía, les contesté”.
Fecha de Publicación - 02.05.2010
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